Brendan solo podía conducir a una velocidad más lenta, pero Deirdre ya había perdido el conocimiento. Su rostro pasó del verde violáceo al rojo ardiente y, en su estado de inconsciencia, entonaba el nombre de Ofelia.
Incluso cuando estaba en su punto más bajo, lo primero en lo que pensaba Deirdre seguía siendo Ofelia.
Brendan no podía sentir celos porque Ofelia lo era todo para Deirdre.
Solo pudo apretar los dientes y consolarla diciéndole: "Aguanta, Deirdre. Solo podrás ver a Ofelia si es