Sam no pudo evitar sentirse decepcionado. "¿No le gusta, señorita McKinnon?".
"No...". Deirdre frotó la cabeza del cachorro y este se acercó a ella cariñosamente para lamerle los dedos. "No puedo ver, así que me resultará muy difícil cuidar de él. Además... ahora vivo en casa de alguien, así que ¿cómo voy a tener una mascota sin el permiso de Brendan?".
"Así que resulta que eso es lo que le preocupa, señorita McKinnon". Sam no pudo evitar soltar una risita. "No se preocupe. Me ocuparé de las n