Mundo de ficçãoIniciar sessãoSin pedírselo, él le abrazó. Cálida, y suavemente que se desmoronó entre sus brazos. Su nuevo hogar, y el único que tendría.
—Cuando desperté… escuché que habías salido gravemente herida y yo… no podía moverme. —Explicó con la voz grave, al borde del llanto. —No me dejaban salir de la habitación, y… varias veces quise escapar. —Rió. —Pero mi herida seguía dándome problemas, hasta que hoy encontré la oportunidad perfecta para verte.
—Eres un estúpido. —Declaró ella con mucha se







