Mundo ficciónIniciar sesiónNo tardó en comenzar a mover las manos bajando desde la boca hasta la división entre sus senos, luego giró para recargarse en la ventana que daba hacia el balcón y continuar moviendo la cintura.
—Imagina que me doy una nalgada—. Mencionó.
—No, esto no funciona así, sabes bien que ya me consolé mucho con la imaginación así que en esta ocasión no lo imaginaré porque yo mismo te ayudaré con eso.
Me levanté de inmediato para darle una nalgada que pusiera roja la nalga dere
Firmando contratos para vender el alma... parte 1. ¿Lo harían?







