Era una mañana brillante cuando el teléfono de Phillip sonó. Acababa de cepillarse los dientes y estaba a punto de sentarse a desayunar. El nombre en la pantalla lo hizo detenerse. Era Hunter, su hermano mayor.
Phillip miró el teléfono por un momento. Ya podía imaginar por qué lo llamaba. Con un suspiro lento, levantó el teléfono y lo llevó al oído.
Hola Hunter, dijo.
¿De verdad vas a casarte con ella? La voz de Hunter sonó fría y directa, yendo al grano sin rodeos.
Phillip frunció el ceño, un