ELORA
Gemí cuando desperté, con el cuerpo adolorido y la mente nublada.
No pude evitar el bostezo que se me escapó; al mirar alrededor, pude ver ropa húmeda y botellas vacías de medicamentos.
—¿Qué pasó? —le pregunté a Damon, que me observaba como si fuera un fantasma que hubiera vuelto a la vida.
—Fuiste envenenada —soltó un largo suspiro.
Mis ojos se abrieron de par en par y negué con la cabeza, incrédula.
—¿Qué…?
—¿Qué pasó? —pregunté de nuevo, intentando pensar quién podría hacerme algo así