Mathew le dio un toque en la nariz y se encaminó hacia un puesto donde cocinaban algunos bocadillos dulces. Lara aprovechó y mordió el borde de su dedo dejando caer una gota de sangre dentro de la bolsa sellando el pacto con esta, ya nadie podría utilizarla además de ella, y guardó todo lo que su familiar cargaba. Le acarició la cabeza por su buen trabajo y se quedó esperando a que su esposo volviera.
-Por favor, deja de sonreír así- Lucer a su lado la regañó nuevamente
-¿Así? ¿Así como? - Lara