Lara se mantuvo recostada sobre su esposo hasta que dejó de sudar, era realmente agradable la temperatura de él. La había logrado aflojar toda la incómodas ropa y descendido a mitad de sus brazos dejando que el pecho y sus hombros estuvieran en contacto con su sofocado cuerpo.
-Podría estar así por el resto de mi vida. No me quiero separar, si lo hago me moriré- soltó un gemido de satisfacción.
-Nadie se muere con este calor- Mathew acarició la espalda baja de Lara sobre la tela con suavidad –¿