La atmósfera era densa. No solo por los cuatro parados unos frente a otros. Los que estaban a su alrededor podían decirlo. Sobre todo, porque el enfrentamiento era entre las dos féminas. Y al parecer ninguna de los dos tenía intenciones de retroceder.
Fue entonces que una risa hizo que todo se desmoronara. Hunter no pudo aguantar más y rompió en carcajadas doblándose por la mitad. A su lado la loba lo miró con la boca abierta.
-Esposo, estamos en un momento serio, no es para ponerse a reír- le