Y…se volvieron locos. Dyna abrió aún más sus piernas conteniendo la cadera de su hermano mientras él introducía el tercer dedo para terminar de dilatarla. Su cabeza bajó a lo largo de su cuello chupándolo, mordisqueándolo, este sería un desastre al día siguiente. La boca de Byron se cerró en torno a uno de los erectos pezones en su pecho relleno y lo chupó y mordió hasta dejarlo rojo e hinchado. La loba era un mar de temblores ante las estimulaciones, las feromonas que inundaban la habitación y