Lara durmió el resto del día y para la noche su temperatura seguía igual aunque la menos la quemazón en su hombro se había detenido. Miraba el techo sobre él mientras Dyna recogía los platos que apenas había tocado.
-¿Puedo ir a ver a mi esposo?- preguntó con un suspiro.
-Mi luna, el alfa todavía no ha salido del confinamiento-
Lara se sentó en la cama quitándose de la cara el cabello que pronto cortaría de nuevo. Había una expresión de tristeza en su rostro.
-¿Cuánto tiempo estará allí dentro?