Lara sentía que su cuerpo estaba en llamas, se estaba quemando de adentro hacia afuera y no podía hacer otra cosa que gemir ante la incómoda sensación que se ubicaba, sobre todo, detrás de su hombro derecho. Allí era insoportable. Algo húmedo y frío pasaba por su rostro y cuello dándole un poco de alivio, pero no era suficiente, necesitaría un baño de hielo para poder relajarse.
Con mucho esfuerzo abrió sus ojos que pesaban una tonelada. Había luces alrededor de ella, siluetas moviéndose, pero