izabeth
La mirada de Rashford finalmente se apartó de mí.
Pero mi corazón todavía latía con fuerza.
Volvió a la barra, limpiando la superficie con movimientos lentos y deliberados. Tenía la mandíbula apretada. Los hombros tensos. Como si estuviera procesando algo en su cabeza.
¿Lo sabe? ¿Me delaté?
La incertidumbre me carcomía, devorando la poca compostura que me quedaba.
No podía quedarme aquí con él mirándome así.
—Debería irme a casa —dije en voz baja, dejando la taza.
Rashford levantó la vi