Los días pasaban y Joaquín estaba desesperado, no podía pensar en otra cosa más que en Eva, su obsesión por ella había aumentado llevando a la locura, el tenía que poseerla tenía que ser suya a cualquier costó, seguirle era su prioridad, tanta era su locura que no le importo seguirla hasta este país, teniendo a la policía tras el
— Señor, lo que está haciendo es peligroso, deberíamos escondernos por un tiempo
—No soy una rata para estar escondiéndome, además mi mujer está en este pais, necesi