Sebastián se fue al baño.
Valeria no tenía mucho de terminar de ducharse. El aire del baño estaba húmedo y mezclado con la fragancia única de Valeria.
Sebastián no podía decir cuál era la fragancia, pero le resultaba atractiva y le hacía sentir que Valeria todavía estaba en sus brazos.
Sebastián estaba en un dilema. Quería poseer a Valeria pero no hacerla sufrir.
Los dos acababan de acordar comenzar de nuevo, pero aun así él se retiró en el momento crucial.
Tal vez era un cobarde después de to