Adele
—¿Qué haces aquí? —pregunté, mirando fijamente a Jake mientras entraba con toda la tranquilidad del mundo en mi sala. Se detuvo frente a mí y se rascó la nuca, ese hábito que siempre tenía cuando estaba nervioso o fingía no estarlo—. Creo que necesito que me devuelvas mis llaves —dije.
Crucé los brazos.
—No puedes seguir apareciendo en mi casa sin avisar, Jake. —Mi voz salió más cortante de lo que pretendía, pero ya estaba irritada.
—Tranquila, chica —dijo con su tono despreocupado mientr