Kurt
Cae la tarde y la dejo recostarse en mi hombro siendo el soporte que pueda necesitar para lo que guste. Me aseguro se alimente mientras la pongo a hablar con nuestra hija, su ánimo mejora cuando se distrae escuchando lo que la pequeña le relata del conejo que carga como si fuera irreemplazable para ella.
La veo sonreír y me convenzo que es así como se debe mantener siempre. Se ve más deslumbrante con los labios curvados, los ojos color esperanza brillando como dos faroles gigantes dignos