Gina
Despertar con el brazo pesado de cierta persona que se niega a dejarme una noche sin su cuerpo pegado al mío parece ser la única cosa por la que estos días me han resultado una agradable emoción al verlo junto a mi espalda.
No muevo más que los ojos, mis labios se ensanchan como si dependiera de una manera del hombre que yace dormido sosteniendo mi cintura.
Su respiración pausada puede ser muy engañosa, Kurt controla hasta las inhalaciones por minuto como lo hace ahora. Su nariz descansa