Siento al miedo cobrar fuerza. Saúd se da cuenta de mi estado de ánimo tan cambiante, pues se acerca a mí y me toma del hombro.
—¿Todo bien?
Quisiera decirle que nada está bien y nada lo estará, pero las palabras han muerto en mi boca. Una sospecha empieza a crecer dentro de mi mente, una oscura y retorcida que me causa pánico porque tarde o temprano podría ser usada contra mí. Necesito a Xiwtekuhtli, no creí decirlo tan pronto.
—Alguien… —no puedo creer que esté haciendo esto—. Cuide a Lucas,