Vuk Markovic
El hombre que estaba allí sonrió como si ya supiera la respuesta.
Y la sabía.
—Presidente Ivanov —murmuré por lo bajo, enderezando mi postura.
De mediana edad, afilado como una hoja a pesar de las arrugas alrededor de sus ojos, y un hombre al que jamás se le decía “no” —no si valorabas tu posición, tu reputación o tu vida.
Había sido uno de los aliados más cercanos de mi padre antes de que todo se viniera abajo.
El tipo que brindaba en las cenas familiares y enviaba condolencias en