Mundo ficciónIniciar sesiónYa eran las tres de la madrugada. Se me había dormido la boca. Había meado en el segundo baño más sucio del mundo (el primero era el de al lado, en el que alguien había vomitado). Y estaba sentada en uno de los sillones con Duke poniendo una servilleta mojada en mi frente.
—¿Estás bien?— preguntó él. Tuve que leer sus labios, entre la música y el zumbido constante en mis oídos, era imposible escuchar su voz grave.
—Solo un poco mareada.— tengo que admitir que







