Mundo ficciónIniciar sesiónCerré la puerta del baño para asegurarme de que nadie entrase, aunque ya habían empezado las clases. Había intercambiado números de teléfono con Ayax, por si algo le pasaba a la yaya, así que le llamé a él.
—¿Sí?— contestó con tono preocupado.
—¿Qué le habéis hecho a esa chica?—estaba tan confusa que esa sensación en la garganta casi me impedía hablar.
—No es lo que crees, Reika...—me dejé caer en una esquina.—¿Reika? ¿Estás bien? Por favor,







