Mundo de ficçãoIniciar sessão—Hola.— saludé al conductor del autobús, ya que las personas que no lo hacen tienen una esquina con olor a basura reservada en el infierno.
—Buenos días...— como todas las mañanas en ese tramo, el vehículo iba casi vacío.— No deberías esperar tanto tiempo ahí.— fruncí el ceño, solía salir unos minutos antes por si acaso.— Ha habido ataques de lobos en la zona.
—¿Cuándo?— conseguí preguntar a pesar del nudo en la garganta.
—Lo he leído esta ma







