—Y vosotros estaréis en las zonas de la muralla y el museo provincial, ¿entendido?— ambos asintieron y salieron en dirección hacia allí.
Había repartido hombres lobo por los alrededores, de modo que solo quedaba un puesto que cubriríamos Hades y yo.
La zona norte estaba controlada por Max y su familia, Duke y los suyos se encargaban de la parte suroeste, Ayax y su manada cubrían el sueste, y nosotros nos encargábamos del centro.
Hades estaba conmigo porque había insistido en proteger a María l