—Estamos luchando contra un enemigo invisible.— comencé el discurso con fuerza, vigilando las reacciones de las últimas filas para asegurarme de que el mensaje llegaba a todos.— Los franceses no van a ser tan estúpidos de venir disfrazados de mimo con una baguette en una mano y una replica de la torre Eiffel en la otra.— Asena negó con la cabeza, me había pedido que quitase esa frase del discurso en diversas ocasiones.—Tenemos que estar alerta y proteger a los nuestros, y con eso no me refiero