El viejo saltó por la ventana y huyó antes de que pudiésemos seguirle.
Sin embargo, el otro francés no huyó, se arrodilló junto a su gemelo convaleciente. En su cara se veía que estaba sufriendo tanto dolor a niveles profundos que ya no le importaba nada de lo que le pudiésemos hacer a su cuerpo terrenal. Soy hija única, así que creo que jamás podré llegar a entender la pérdida que estaba sufriendo aquel chico.
Cuando el otro exhaló por última vez, él levantó la vista hacia nosotros con la mi