—Pero yo quiero luchar por ti.— replicó una vez más el pequeño.
—Tienes una función muy importante, estoy confiando en ti para que protejas a mi madre.—abroché su cinturón de seguridad y cerré la puerta del coche pese a que no parecía muy convencido.
—No me gusta nada esto, Reika.— repitió mi madre. Era comprensible, a nadie le gusta saber que su hija está gravemente introducida en una guerra de seres sobrehumanos, ni siquiera a una madre que llevaba ausente toda mi vida.
La miré a los ojos, a