A la mañana siguiente Amanda se levantó muy temprano y por primera vez las náuseas matutinas no hicieron acto de presencia. A las diez de la mañana estaría aterrizando el vuelo de Franco. Bajó a desayunar con sus suegros, cuñada y su padre que también se unió a ellos. Apenas podían esperar a que se llegara la hora de salir. Ella estaba ansiosa, pero su apetito no disminuyó, devoró el desayuno como si estuviera comiendo por cuatro y no por dos. Se sonrojó cuando notó la sonrisa divertida en el r