En medio de mis pensamientos turbios, me hundí en un profundo sueño. En mis sueños, todo lo que veía eran imágenes de Hernán y Sofía teniendo un affaire, junto con las imágenes de ellos acosándome a mí y a mi hija.
Hasta que me desperté llorando, pero no podía liberar la rabia que llevaba dentro.
En la alborada, el canto de los pájaros me fue tranquilizando poco a poco.
Me levanté, me aseé y bajé las escaleras. Aún no había tenido la oportunidad de apreciar completamente este hermoso complejo, n