Estos títulos no solo eran un respeto hacia ellos, sino también un consuelo por Flor, la inocente que perdió su vida, y una manifestación del amor universal de Patricio.
Este hombre, que no temía a nada en la ciudad Fluvial, era visto por todos como distinguido y dominante, pero solo frente a mí mostraba su lado gentil, dejando atrás su frialdad.
Incluso con las personas a mi alrededor, era extremadamente amable.
Me lavé la cara obedientemente, tratando de lucir más animada.
Luego, me acerqué a