—María, eres demasiado cruel conmigo. Antes mandaste a mi padre a la cárcel, y ahora a Sofía también. ¿Y tú simplemente te sientas aquí, indiferente, viendo cómo pierdo todo lo que tengo?
Hernán se levantó de un salto, con los ojos desorbitados, mirándome como si viera al enemigo de su vida pasada, rugiendo con furia.
—Tu ruina es el resultado de tus propias acciones, ¡nada de esto tiene que ver conmigo! Si Sofía tuvo el valor de comprometer la calidad de la obra, lo determinarán las autoridades