Tras mudarnos a la Sierra Madre del Sur, todos estaban realmente felices.
Patricio, sin que lo supiera, había decorado dos habitaciones infantiles que eran enormes y parecían sacadas de un sueño, ¡incluso yo misma deseaba dormir en ellas!
Mis recuerdos de la infancia eran borrosos, como una densa niebla, confusos y difusos.
Pero estas habitaciones eran como un sueño hecho realidad para mí. Dulcita estaba tan emocionada que le costó quedarse dormida.
Después de lograr que se durmiera, fui a ver l