Me reconfortó saber que Máximo había pedido mantener nuestra relación en secreto por el momento.
Eso era una buena noticia para mí.
Tras charlar un poco más, recibí una llamada de Estela. Al colgar, miré a Valeria y le dije: —¿Ahora me permites irme, verdad?
Ella soltó un bufido indiferente y me respondió: —Hablas como si te hubiera retenido. ¿Acaso te he prohibido irte? Te sugiero que estés alerta con los movimientos de Patricia. En momentos críticos, estaré ahí para apoyarte.
Sonreí triunfante