Apenas salí del baño, vi a Mariana entrando al restaurante, y se dirigía hacia Patricio.
Esto no era sorprendente, ya que, al menos en apariencia, Mariana era la prima de Patricio.
Dudé por un momento, pero luego me dirigí con paso firme hacia mi asiento, sin mostrar intención de evitarla.
—¡Señorita Quintana! Qué temprano se ha levantado— dije yo primero, sonriendo con comodidad.
Ella me miró y respondió con una sonrisa amigable: —Sí, estoy un poco emocionada por desembarcar. Ya me cansé de est