Murmuré, —¡No quiero ser una mujer sumisa! ¡Eso sería perderme a mí misma!
Él me vio haciendo pucheros y me abrazó, —¡Entonces volaremos juntos!
—¿Qué querías decir antes? ¿Quieres ayudarme a conseguir la residencia Nyisrenda? —levanté la cabeza desde su abrazo y lo miré preguntando.
—Ya que has decidido intentar de otra manera, te echaré una mano. —dijo Patricio.
—¿El grupo Boreal no quiere hacerlo? —estaba un poco confundida.
—En realidad... Dedicarme al desarrollo de construcción tiene un pro