Los ojos oscuros de Valeria, semejantes a los de una calavera, brillaban con una luz siniestra mientras miraba fijamente a Raúl. Dijo con tono amenazante: —Raúl, sabes bien lo que tengo planeado hacer. Y también conoces las consecuencias de desafiarme.
—¡Pues hazlo!— replicó Raúl con firmeza y sin ceder. Aunque no se podía ver su rostro claramente, sus palabras eran decididas. Sin dudar, continuó su camino hacia la salida, cargando a Ivanna.
—¡Vengan!
Con un rugido de ira incontenible de Valeria