Al escuchar su pregunta, me quedé perpleja, sin tener idea de cómo responderle, ya que en realidad no podía tomar esa decisión.
Dulcita me miraba con expectación, como si mi respuesta fuera su mayor deseo.
Tuve que responderle: —¡Voy a esforzarme por conseguirlo!
Ella sonrió y me dijo: —¡Voy a esforzarme contigo! Mi tío es el mejor papá para mí.
Al verla recuperar la sonrisa y correr hacia el aula, suspiré aliviada y regresé al auto, dirigiéndome directamente a la empresa.
Hoy llegué temprano, a