El siguiente día.
Cuando despertamos ya era casi mediodía, sus largos brazos me abrazaban fuertemente, y si no fuera por la llamada de Rico, dudaría que él me dejara levantarme.
Le dije que tenía asuntos que atender y que por la noche debía volar de regreso a la Ciudad Fluvial.
Me soltó y se levantó conmigo, diciendo que me acompañaría a almorzar.
Estaba enredada en esta relación con Patricio, no sabía qué tipo de relación era esta.
Él no me dio promesas concretas, ni hizo juramentos grandilocue