Mi respiración se volvía cada vez más difícil, esa creciente sensación de asfixia me obligó a abrir los ojos desesperadamente, el deseo de sobrevivir hizo que mis manos agarraran descontroladamente la mano que me apretaba el cuello.
El amor de antaño había desaparecido por completo, el Hernán frente a mí era un demonio dispuesto a matarme en cualquier momento.
Luces parpadeantes llenaban mi visión, la grotesca cara de Hernán se volvía cada vez más borrosa, justo en el momento en que estuve a pun