Una semana antes de la ceremonia de entrega de premios, Astrid se relajaba practicando un poco de yoga. James entró con prisa al balcón y Astrid lo regaño.
― ¿No puedes llamar primero? ¿Por qué eres tan grosero?
―En este momento, lo que menos importa es si fui grosero, cariño.
James la llevo directamente al pequeño estudio y puso el iPad frente a ella.
―Mira.
Ella tomó con sospecha, cuando lo leyó la tableta casi cae de sus manos. Astrid giró su rostro y miro confundida a James. Él, al ver su e