La noche se volvió más oscura y fría. Fue en esta habitación donde ella pasó su noche de bodas. Sola y humillada.
Astrid cerro los ojos ante el recuerdo, sintiendo que todo había sucedido apenas ayer, todo era vivido en su mente.
Era como una cicatriz que aún no se había curado y que al menor golpe volvería a sangrar. Sabía que no debía estar pensando en el pasado, pero era algo imposible. Dormir en esta habitación, era obligarla a recordar.
Ella miró sus cosas, James lo había colocado todo en