Se despertó a su lado con el calor de su cuerpo a sus espaldas. Abrió un ojo y la luz del día entro a raudales en la habitación, marcando un nuevo día. Preparándose para el dolor que seguramente sentiría, se sentó. No había ningún sonido en la casa, pero ella no estaba alarmada. Uso el dosel de la cama como apoyo mientras lentamente se ponía de pie y se envolvía con una sábana. De camino al baño, se detuvo frente a la gran pared de vidrio para contemplar la ciudad. Un cielo azul se extendía, er