- Le confieso que soy muy curioso, señora Rockefeller. - El humo del cigarro salía de su boca como una chimenea, queriendo contaminarme de todos modos.
No sé si había una manera de dar la noticia despacio y con la verdad o sería mejor inventar toda una historia bonita detrás. No éramos lo suficientemente íntimos como para pasar más tiempo allí y él no era el tipo de persona que parecía tener sentimientos al punto en que necesitaba sentir lástima por lo que escuchaba.
- Vine a contarte algo sobr