Parte 3...
- Eso espero - sonrió.
Mirando al mar, observó cómo las olas se acercaban para chocar con la arena blanca. Era un hermoso contraste entre el azul profundo del agua y el blanco de la arena. Realmente eran los colores de Grecia. Azul y blanco.
Parpadeó. Azul y blanco.
Era como si sus oídos hubieran captado esas palabras antes. Azul y blanco, repitió mentalmente.
Y entonces se le ocurrió algo. Estaba sentada en un delgado e incómodo colchón en el suelo. Una puerta abierta le permitió es