Parte 4...
— No me importaba - se reía como una loca — Los hombres podían hacer lo que quisieran con ella, siempre que acabaran con ella y yo pagaría mucho dinero por ello.
Su corazón se apretó. Sintió un sabor amargo en la boca.
— Pero, por desgracia, se escapó. Un hombre ha llamado.
— Sí" - casi escupió al hablar — Uno de los idiotas se apiadó de ella y se rindió". Pero no podía dejar que eso ocurriera y lo puse en marcha, así que llamó a la policía y huyó. Ese pedazo de mierda.
Fellipe pensó