Parte 3...
- Te preocupas por lo que no debes - le apretó la mano - Un hijo siempre es bienvenido y el matrimonio es algo que hay que esperar.
- No me gusta esto -apretó los labios- No tengo noción de las cosas normales de antes, te necesito para eso -suspiró- Pero parece que no tienes intención de ayudarme a recordar.
Se recostó en su silla. Así fue. ¿De qué serviría ahora que recordara lo que había hecho? Sólo los separaría a ambos. Se vería obligado a adoptar una actitud más radical.
No era