CAPÍTULO 40
DANIELA
Estoy terminando de vaporizar a mi clienta, cuando escucho mi teléfono sonar. Suspiro al ver que es Johana.
“No puedo contestar, lo siento”. Lo pongo en silencio y continúo con la muchacha.
—Me relajó —ambas reímos.
—Qué bueno.
Nos esbozamos una sonrisa.
Mi celular vuelve a sonar, ahora es Aide.
Suspiro.
—Dime.
—Dani, que bueno que contestas.
—Estaba ocupada con una clienta, me fue imposible responder —miento.
—Me lo imaginé. Mi tía me dijo que te dijera que si puedes venir,