Cap. 68: Campamento improvisado.
Dafne cruzó los brazos sobre el pecho y dio un paso hacia atrás, mirando a María Elena como si acabara de proponerle algo absolutamente absurdo.
—¿Intermediaria? —repitió, casi con sarcasmo—. ¿Yo? ¿Entre ustedes y ese imbécil? Ni lo sueñes, Elena.
María Elena se llevó una mano a la frente, claramente frustrada.
—Dafne, no te lo estoy pidiendo por capricho. Luis Díaz no merece estar en ese lugar. Si no lo convencemos de colaborar, no podremos probar su inocencia.
Dafne bufó, girándose hacia la b