282. Plan B
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Isabel estaba recluida en su casa desde hacía semanas, pero esa mañana todo cambió. Julieta la había mandado a llamar a la oficina, y aunque la idea de salir la ponía nerviosa, se apresuró a prepararse. Mientras bajaba las escaleras, ajustando el bolso sobre su hombro, se detuvo en seco al encontrarse con una figura familiar esperándola en la entrada.
—¿Jerónimo? —preguntó, confundida, con los ojos entrecerrados como si no pudiera creer lo que veía.
El hombre, alto y de porte tranquilo,