252. Estoy aquí
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—Ya voy al límite, Julieta —respondió Marcelo con la mandíbula apretada—. No te preocupes, lo llevaremos a tiempo.
Tomás murmuró algo inaudible y se movió ligeramente, lo que hizo que Julieta se inclinara más cerca de él.
—Estoy aquí, Tomás. No te preocupes. Vamos al hospital —le dijo, acariciando suavemente su cabello.
—Duele… todo duele —murmuró él con voz apenas audible y los ojos cerrados.
—Lo sé, lo sé —respondió Julieta, con lágrimas en los ojos—. Pero estarás bien. No voy a deja